lunes, 19 de enero de 2015

Valen más que mil palabras

Con pocas palabras puedes seducir a una mujer
sin quitar la mirada, lánzale una sonrisa
y espera a que sus ojos esquivos le hagan soñar.

No importa si se va cuando el viento cambie
el viento mismo la traerá, y entre sus incógnitas
mírale la boca, siempre la boca,
que tu mirada se pose en sus labios.

Escuchala con el corazón cuando te arroje sus miedos
con mucho cuidado empieza a juntarlos
y muestrale que es capaz de vencerlos sola.

No le ofrezcas tu ayuda...
nunca sabes si un día partirá.

Mientras, déjale un tatuaje invisible
recorriendo su piel entre destellos
no dejes que sus manos te esquiven,
no vaya a ser que tu propio corazón te delate.

Si te quita el aliento
permanece altivo
Si te nubla el pensamiento
Sigue caminando.

Que mujeres hay muchas como estrellas en el cielo,
y ya vendrá el momento de que te acompañe,
no busques su amor, hazla florecer sin esperar nada a cambio.
Que mujeres hay muchas como arena en la playa
y no puedes ir dando pasos distraídos
sin fijarte dónde dejaste una huella.

y nunca te atrevas
a anclar tu felicidad en ese puerto...
nunca sabes si un día partirá.

Entre tanto, déjale entre las cuerdas
el sabor amargo de tu olvido, para que recuerde:
A aquel hombre que le movió el alma con una mirada
le devolvió la vida con una sonrisa,
Tatuó en su piel un amor,
y aunque quizás su corazón le delató un poco,
ya que fue ella  quien le quitó el aliento
y regocijó su alma...
Entenderá entonces que un hombre feliz por sí mismo,
al lado de una mujer feliz por sí misma
(juntos o separados)
valen más que mil palabras.



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