Hace tanto no te escribo
que tengo miedo de tu reclamo
como una saeta de fuego
me juzgue y yo no halle palabras.
Quiero decirte todo lo que ha pasado,
que crecí; por dentro,
que caminé; dentro de mí
que busqué; pero no hacia afuera.
Para contarte todos los sentimientos,
que me atravesaron
y que siempre estuviste ahí
dándome consejo.
A veces no sé si hablarle
al mármol negro del cementerio
o a la calidez de tu alma.
A esa luz que brilla en el cielo
Al eco de tu risa
Al arco iris de tu recuerdo
A esa sensación de culpa y olvido,
o simplemente sentirte en el sol
en la lluvia, en el viento.
A veces no sé dónde estoy
pero tus ojos me recuerdan
que no pertenezco a la tierra.
Y cuando el sol se apaga,
cómo no pensarte,
si paso la vida en eso!
Cuando la luna brilla
como no desearte en mis brazos
en mi pecho, en mi cobijo...
A veces no sé dónde estoy
Si al principio de tu amor o al final
Si en el instante mismo de la muerte o de la vida.
Pero sigo tu ejemplo
sin dudar un segundo,
sigo tu lucha
aunque parezca que perdí el sentido.
No olvidé tu dolor,
ni olvidaré tu coraje,
no descansaré hasta hallar
la valentía y el brío!
Qué pudiera mi corazón sino amarte
Qué pudiera mi alma sino tenerte
Qué pudieran mis ojos sino besarte
y mis labios al tocar tu piel verte.
Oh mi amado hijo,
dice tu Padre celestial que ya estás en mí,
dice tu Madre celestial que no te has ido
¿Entonces porqué no puedo verte?
Qué ciego soy, dirás riendo,
con la dulzura misma de la infancia
Me reclamarás que no te abrazo en las noches
como solía hacer con tu cuerpo.
Que no te veo dormir
mientras la música te arrulla
Que no te beso entre sueños
mientras voy yendo a mi labor.
Oh mi amado hijo,
no sé desplegar mis alas todavía
pero si, mi corazón vuela
yo le doy rienda suelta.
Si el destino es tu amor
no lo puedo detener
Si el destino está marcado
solo puedo dejarle ir.
Me bañaré con tu risa
para ser más sabio,
abriré mis ojos a tu dulzura
para intentar dormir tranquilo,
Y cuando la hora llegue
bienaventurado si te encuentro,
no será que no merezca tu compañía.
No será que no sea digno,
mejor me entreno para lo eterno
para vivir a Sus pies,
mi bien, mi sol, mi rocío.
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