Yo quería que tocaras mis ojos, jugaras con mi nariz...
en vez de eso me atrapaste en los tuyos y no dejaste que saliera.
Yo quería hacerte cosquillas y escucharte carcajear,
en vez de eso me hiciste la persona más feliz del mundo;
con tu única risotada, con los esbozos de tus sonrisas.
Yo quería llevarte a conocer el mundo y que te maravillaras,
en vez de eso, me ensañaste el verdadero viaje del alma; hacia su morada divina.
Yo quería enseñarte a leer, a escribir, a gatear, a correr,
a patear un balón, pero tú me enseñaste que lo importante es saber AMAR.
Me enseñaste a ser terapeuta, sicólogo, enfermero, neurólogo, nutricionista y pediatra.
De tí aprendí la realidad de muchos, la solidaridad de pocos,
y que esos pocos valen por millones, y que la misericordia es infinita.
Yo quería conocer a tus hijos, mimar a mis nietos, contarles tus travesuras...
en vez de eso, fuiste y eres mi bebé eterno.
Cada minuto a tu lado fue una vida de aprendizaje,
y ahora sé que para estar de nuevo contigo
sólo basta con fundirse en EL,
ser uno con el Uno, con todos, con el Creador.
Juan Tapias
23/07/2014
No hay comentarios:
Publicar un comentario