miércoles, 24 de noviembre de 2010

Manos de seda

Ves que enmudeció mi lira
pues mi canto se confunde
y aunque en el mar mi voz retumbe
no puedo encontrar la rima.

Y veo en tus ojos cansados,
que grises como la noche cuentan
un déjà vu inesperado
y el disparo de un suspiro.

La ciudad se mezcla igual
con tus dramas y epopeyas
la gota del cielo reza,
y el cielo quiere ver tu risa.

¿Será capaz el amor de florecer en la poesía?
Mis manos de seda bailan
la tinta hace carisias al papel mientras escribo,
¿Quién vibra ante todo esto sino el alma?

Que ante tu llanto rompe,
como una ola enfurecida
en un mar de espejos
más opacos que extintos.

En ellos se refleja
con dulsura y gracia tu silueta,
ya quisiera ser poeta
para alegrar tu día.

Pero mira! que la razón languidece
ante el amor que en lo profundo agita
porque si éste viene del alma
jamás perece...

...Bien sea dicho que lo último que se pierde: es la esperanza.

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