domingo, 14 de septiembre de 2008

Dïa VII Conversaciones robadas

/el arte es como saltar al vacío, no hay gravedad todo es abstracto, quiero encontrar un cable a tierra/

En la negrura del vacío ¿negrura? Más bien inmensidad y carencia de todo color. En la perpetua sensación de la nada, en esa eterna ausencia del control, del espacio ¿Sólo los ciegos son incapaces de ver? A mi parecer pueden observar más que muchos que disfrutan de la vista... Se me hace recordar las palabras de Sábato en la boca de Fernando Vidal y su "informe sobre ciegos", con referencia a "la secta" y tras visitar a paso rápido, las plazas y sectores que menciona, se me ha hecho imposible seguir a uno de estos individuos, por miedo a meterme en problemas. Particularmente menciono a uno que vi hoy vendiendo incienso junto a su hija, en el subterráneo que va desde Luna Park hasta la Avenida de los Incas. Terminado el ritual, la marginación que le obliga a mendigar como "trabajo", deja su rol de vendedor discapacitado y se sienta con su pequeña que tiene los dedos lastimados, el padre le pide que se los enseñe de una determinada forma, los examina con minucioso tacto, y predice el accidente que los hirió, le receta un masaje... en este punto decidí bajar en la estación que fuese, para no dar rienda suelta a mi intriga, al bajar volteo para confirmar que nos se bajan detrás mío y logro ver como la gente se levanta para estar al lado del ciego, y se arrodillan ante el, por la puerta puerta que aún no se cierra. Lo puedo ver erguido, pasando una mano enfrente de su rostro hasta sus ojos, cuando los descubre veo dos pupilas lúcidas, llenas de vida, la niña a su lado sangra en las palmas... ante tal cuadro mi asombro resulta ser un gran impulso para salir corriendo e intentar introducirme, mas al estar entre el andén y a dos pasos de entrar en el vagón, las piernas me fallan, las rodillas me flaquearon y caí en ellas, lleno de un licor, un elixir en el corazón, pero con un miedo terrible, como haber visto al mismísimo...

Pasado el trance, ya volviendo en mí, con la sensación de regresar al cuerpo a través de un vórtice, que luego se traduce en mareo. Me incorporé un poco débil y me dirigía a la escalera eléctrica, en este punto no distinguía muy bien si la realidad (virtual o no) en que me hallaba era un sueño o el despertar.

Me encontré en la calle buscando una pizca de cordura, entonces para el colmo de la alucinación, determiné un punto entre las nubes despeinadas del cielo, entre un sol como una moneda entrando en la rendija de una cabina telefónica, entre una luna ansiosa y oscilando por ser noche; veo una estalactita, y tras parpadear de asombro, y restregar mis ojos para en últimas resignarme que era verídica su existencia (al menos en mi imaginación). Continué caminando para toparme con algo familiar, aún no desesperaba del todo.

Decidí entonces ir de regreso a casa, ya cansado de la desolación de los domingos... Para quien recorre el centro porteño un lunes cualquiera y siente esa agitación del ir y venir de los pasos y de las gentes, se da cuenta que en fin,(debido a la quietud de los domingos); nadie nunca se desplaza, todos damos vueltas y más vueltas, al rededor de una cuadra, en una ciudad, el mundo entero, giramos al rededor del sol, y esté en el universo, siempre retornamos ("del polvo eres, al polvo regresarás") "Entonces Dios el señor formó al hombre de la tierra misma, y sopló su nariz y le dio vida. Así el hombre comenzó a vivir" Génesis 2;7.

Sea tarde o temprano, recogemos nuestras huellas, ante la reflexión o la búsqueda de algo pedido, en el perdón, en el perdón de nuestros errores. Ni en el recuerdo o la memoria nos desplazamos, ni siquiera en el pensamiento. Así me hallé de nuevo en casa, tomando un té y escuchando a los fantasmas.

Día VII (en la noche)

En la absoluta rigidez del vacío ¿rigidez? mas bien carencia total del color... Hubo un apagón en todo Almagro, y hay susurros que me erizan, estoy solo, siempre viví solo, pero ahora hay alguien que acompaña, he aquí un burdo recuerdo de una conversación de dos seres invisibles, ¿Cómo saber que no so yo el fantasma que invade? Esto me hace recordar la película "los otros", y no me gusta nada que esto resulte real...

-Qué silencio tan curioso... el que se forma cuando se va la luz ¿porqué no podemos estar callado cuando vemos todo? y aunque nos callemos cuando hay luz no es el mismo silencio, es más notorio, podría darle el adjetivo de "fuerte". Hay quien escucha el silencio, incluso extraían dinámicas musicales para él.
(respondía una voz más aguda)

... No sé, hay muchos tipos de silencios... bajo el mar, en el desierto (bien se dice que este es más complejo laberinto), en la mitad de la ciudad, incluso el que produce esta vela. Parece que el apagón va a durar hasta diciembre!

-... Ahora lo pienso,¿ porqué en los funerales todos hablan murmurando? Total el muerto no los va a oír...

No es por el muero,
(respondía la otra voz) bueno en definitiva si, estás dándole un tributo con tu silencio, es como ir a una misa, no es una fiesta ni una reunión social.
(a lo cual la voz grave acotaba)

-Pero igual se habla ¿porqué no hablar en voz normal? el muerto no se va a levantar a decir: "No, eso no fue así".

Hay espacios para hablar, frente a el se guarda silencio
(respondía)

-Bueno.. mirá que me siento "ojeado"

¿Cómo? Eso sólo les pasa a los bebés...

- No! a cualquier persona le pasa...

Esto a grandes rasgos lo que escuché, el resto se fue desbaratando hasta llegar a un silencio absoluto, insoportable, casi ensordecedor.

A la mitad de la noche desperté incómodo, y un poco asustado (lo pasado supuse como un sueño) y creí escuchar el rugido de un perro... luego pude identificarlo más claramente, era un ronquido, pero no me dejó tranquilo saber esto. Empecé a inquietarme, a perder el juicio, la piel se me puso de gallina, las rodillas me temblaban, cuando estaba a punto de llorar, el ronquido cesó, y tuve que salir corriendo al baño para no mearme encima.

Cualquiera pensaría que en una situación así, la valentía cobra todo su sentido, pero hay que vivirlo en carne propia para saber de qué se habla. Cualquiera pensaría que el mismo hubiese abierto un ojo y al identificar el sonido lo hubiera vuelto a pegar quedandose porfundamente dormido. Pero esa sería otra historia.

Entonces, yo seguía en el baño con los ojos abiertos de par en par, entrando en pánico. La tarticardia se apoderaba de mi pecho como el redoblar de los tambores... y encerrado allí escuché otra conversación,( que al carecer de todo interés me niego a reproducir),no sin antes estar enteramente seguro que la habitación que había abandonado estaba vacía completamente, al menos de lago vivo, yo era la única criatura que respiraba, entrecortadamente y asustada, como si hubiese leído alguna truculenta y gótica historia de Edgar Allan Poe.


2 comentarios:

Laurel dijo...

no soy yo, no es él.. es la relación que llevamos... hemos vivido toda una vida juntos y no solo es la convivencia; es verlo, oirlo sentirlo, negarlo, hablarle, tocarlo, odiarlo, besarlo, pegarle, robarlo, amarlo... es algo complejo, pero igual disfruto y agradesco cada experiencia así sea dolorosa; como en la mayoria de los casos. resulta entonces que vivo extaciado de la relacion entre los dos, de como el permite que vivamos, el crea algo para mi y luego.. luego.. yo lo vuelva a crear...
el delirio se apodero de mi, y no lo voy a soltar... yo un ser más en la oscuridad, él, el universo (dentro d emuchos otros universos) que entra y sale por mis sentidos, algunos desconocidos, es el fractal, es mio, de todos y de nadie.
no soy yo, no es el, somos los dos.
sencillamente hermoso afroman, me pusiste a volar ahora lo veo todo desde arriba, puede que sea poco especifica.. hermoso penetrar tu dimension.
PD me encanta hacer negocios con usted

Afrolatino dijo...

la realidad supera la fantasía